Pilsen, la ciudad del diseño... y no solo de la cerveza

Aunque es famosa por la bebida rubia que lleva su nombre, esta apacible ciudad checa es un escaparate de estilos históricos en el que también tomarle el pulso a la arquitectura moderna. A la huella de Adolf Loos en sus famosos apartamentos se suma la factura contemporánea de nuevos locales en los que confluyen las ideas más trendy

Por Noelia Ferreiro

Es monumental sin llegar a ser abrumadora, industrial pero rendida al arte y la cultura, histórica y, al mismo tiempo, rabiosamente contemporánea. Así es Pilsen, la ciudad con nombre de cerveza. Una joya desconocida de la República Checa, emplazada en la región de Bohemia, a apenas una hora de Praga. Descubrirla es destapar un puñado de encantos que van más allá de la bebida dorada que elabora desde hace siglos.

SÍMBOLOS DE SIEMPRE

Hace falta situarse en la Plaza de la República, una de las más grandes de Europa, para echar un vistazo al perfil de ese casco histórico trazado con una armoniosa fusión de fachadas barrocas, neoclásicas y renacentistas. Aquí, además del Ayuntamiento con sus bellos esgrafiados, reside la catedral gótica de San Bartolomé (nove.katedralaplzen.org/) con una torre de 103 metros, la más alta del país, a la que se puede subir para admirar unas vistas espléndidas. En el centro se yergue la Columna de la Peste, de 1681, con la que se agradeció el moderado efecto que afortunadamente tuvo la epidemia. Y rompiendo el estilo, tres fuentes doradas de líneas abstractas que plasman los símbolos de la ciudad (el ángel, la galga y el camello) y que son hasta el día de hoy estéticamente discutidas. 

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En Pilsen, donde todo es pulcro y ordenado, sereno y apacible, no hay que perderse un paseo por lo que llaman el Anillo Verde: el cinturón ajardinado que rodea la parte antigua, en el lugar que ocupaban las murallas, con el que saldrán al paso joyas como la Sinagoga Mayor, que es la tercera más grande del mundo. Tampoco hay que dejar de visitar el Museo de Marionetas (muzeumloutek.cz/cz/), en la misma plaza, que desgrana una tradición que se remonta a aquellos títeres que recorrían Chequia con espectáculos itinerantes. Un arte fuertemente arraigado a esta ciudad (hace dos años fue inscrito en el patrimonio cultural de la Unesco) que ha dado a los dos personajes más populares del país: Spejbl y Hurvínek, una suerte de Mortadelo y Filemón en versión padre e hijo, creados por el titiritero local Josef Skupa.

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INTERIORES QUE SON OBRAS MAESTRAS

Pero además de los grandes clásicos (está también el Gran Teatro, el Museo de Bohemia del Oeste, la Casa de las Tertulias…) y dejando a un lado, por supuesto, a la cerveza, a Pilsen se viene a disfrutar del diseño con mayúsculas. Porque fue en este entramado urbano donde el padre de la arquitectura moderna dejó sus más valiosas muestras. Hablamos de Adolf Loos, el maestro del interiorismo, el artista vienés que protagonizó una revolución estética al rechazar la ornamentación excesiva y dar protagonismo a los espacios privados.

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Hasta trece apartamentos legó Loos a esta ciudad en los años 30 del pasado siglo, cuatro de los cuales han sido rescatados para ser abiertos al público. Cuatro inmuebles diseñados y decorados según sus valores de intimidad y confort, y que son, por su magnitud, todo un fenómeno en Europa. Visitar la residencia Semler (Klatovska, 110), el apartamento de los Vogl (Klatovska, 12), la vivienda de la familia Kraus (Bendova, 10) y la casa Brummel (Husova, 58) es descubrir una pieza fundamental de la historia del arte.

ESPACIOS RECICLADOS

Pilsen, que gracias a la obra de Loos logró dotarse de una aplaudida visión contemporánea, también ha sido pionera en potenciar el arte independiente. Prueba de ello es su capacidad para revitalizar espacios que antes estaban en desuso. Como Moving Station (movingstation.cz/), una antigua estación de tren reconvertida en un centro cultural con un agradable café. A punto de ser demolido, fue un joven colectivo de artistas quien se ocupó en destinarlo a actividades fuera de lo mainstream. Y ello, manteniendo el estilo de la Secesión del que hacía gala su fachada.

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También DEPO2015 (https://www.depo2015.cz/) es resultado de este espíritu. Lo que habían sido los antiguos garajes de los autobuses públicos es hoy una interesante área, abierta a todo aquel que quiera desarrollar sus ideas. Algo así como un centro de creatividad con workshops, espacio de co-working, zonas de eventos y exposiciones, laboratorio de nuevas tecnologías y un inmenso espacio para competiciones de skate, conciertos o mercadillos de street food. Todo al servicio del arte y la tecnología.

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MUY PRÁCTICO:

Para llegar hay que volar a Praga, a donde existen vuelos directos con múltiples compañías (Czech Airlines, Iberia, Vueling, Ryanair…). Desde aquí hay líneas de autobús y tren hasta Pilsen, situada 94 km al sudoeste.

Un buen hotel-spa donde alojarse es Purkmistr (purkmistr.cz/en/spa/), donde entregarse a la tradición cervecera de la ciudad no sólo degustando el oro líquido sino también con baños y tratamientos a base de lúpulo.

Para comer, también con su propia fabricación artesanal de cerveza, no hay que perderse Beer Factory (beerfactorypilsen.cz/) con deliciosos platos checos que maridan con distintos tipos de pilsen.